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Todo niño y niña tiene derecho a gozar de su niñez – una etapa de la vida para aprender, jugar, crecer, desarrollarse, y sentirse seguros y protegidos.

Pero el mundo está en una encrucijada, y nos dirigimos en la dirección equivocada.

En América Latina y El Caribe, al menos 30 millones de niños y niñas han visto su niñez interrumpida. La niñez no termina por accidente. El mundo está dando la espalda a millones de niños y niñas, sólo por quienes son y donde viven.

La niñez en América Latina y el Caribe están siendo interrumpida debido a las altas tasas de violencia y las desigualdades sociales y económicas que limitan las oportunidades de los niños y niñas de desarrollar todo su potencial. Los niños y niñas nacidos en esta región tienen al menos 2,5 veces más probabilidades de ser asesinados que los que viven en cualquier otra parte del mundo. América Latina y El Caribe tiene altas tasas de embarazo adolescente, con una de cada 13 niñas de 15 a 19 años de edad dando a luz cada año. Y el conflicto y la persecución han obligado a casi 8 millones de personas a huir de la seguridad de sus hogares.

Estas interrupciones a la niñez son el resultado de decisiones que excluyen a los niños y niñas, ya sea con intención o por negligencia - una barrera clave es la inversión pública insuficiente, ineficiente y desigual en la niñez.

Debemos actuar ahora para cambiar este rumbo. Por ello, hacemos un llamado urgente a todos los países de América Latina y el Caribe para garantizar que todos los niños y niñas tengan derecho a gozar plenamente de su niñez.

Específicamente estamos pidiendo a los gobiernos:

  1. Aumentar y mejorar los fondos públicos destinados a los niños y niñas, y eliminar las barreras financieras a los servicios básicos.
  2. Cambiar las leyes y comportamientos que están privando a los niños y niñas de gozar su niñez: cambios que protegen los derechos sexuales y reproductivos de los y las adolescentes; asegurar que los entornos educativos estén libres de violencia; y eliminar el uso del castigo físico y humillante en el hogar y en la escuela.
  3. Fortalecer los sistemas nacionales de protección para asegurar que los niños y niñas migrantes, desplazados internos y aquellos que retornan estén protegidos.
  4. Asegurar que los niños y niñas participen en la toma de decisiones.

Juntos somos poderosos. Vamos a defender a los niños y niñas y asegurar que a ninguno se le interrumpa la niñez.

Firma la petición dirigida a los líderes mundiales y forma parte del movimiento global para que los niños y niñas puedan gozar plenamente de su niñez.